Hace mucho tiempo atrás, el pueblo argentino había decidido una revolución: desplazar a los españoles del poder. ¿Qué hubiese pasado si los criollos de aquella época no tomaban las riendas del país? ¿Hubiese existido el bicentenario? Hoy, a 200 años de la revolución de mayo, Argentina se viste de celeste y blanco.
“Valió la pena tanto tránsito durante esta semana y tantos cortes de calle por estos preparativos” cuenta Javier M. un ciudadano que se encuentra disfrutando del Paseo del Bicentenario. Y es que la puesta en escena de esta fiesta es increíble. Parece ser como que no existen palabras para poder describir tanto patriotismo en solo cinco días de espectáculo. Banderas por todos lados, folklore nacional y tango, granaderos que desfilan en una marcha perfecta y vestimentas típicas de aquellas memorables épocas de 1810. Son nada más y nada menos que 200 años de historia y cultura contadas en cinco días.
En medio de tanta gente y bullicio, fue muy fácil descifrar los rostros importados. Aquellas personas que vienen desde muy lejos, los llamados turistas, que se mimetizaron como gauchos para estar acorde con la fiesta. Eran dos mexicanos, Julián y José, que vinieron exclusivamente para esta “fantástica fiesta cultural”. Julián destaca que le resulta increíble tanto escenario y desfile. “No me alcanzan dos ojos” cuenta mientras no deja de sacar fotos con su costosa cámara digital mientras un argentino le explica que la guarde porque se la pueden arrebatar.
Más allá de que se escuchó mucho las frases como “esto es un gasto injustificado”, “es una simple campaña política”, “la presidenta lo hace porque no va a estar en el 2016, el día de la verdadera independencia”, “el 25 de mayo de 1810 fue una decisión no era para tanto” o afirmaciones negativas respecto a la festividad, me resulta imposible no mencionar que son 200 años de historia. ¿Qué hubiese pasado si los españoles seguían en el poder? ¿Tendríamos este escenario hoy? “Yo no conozco la historia argentina”, dice José el otro mexicano, “pero si puedo decir que en mi país no hacen cosas así y me encantaría que se disfrutaran más de cosas culturales y típicas”.
Todavía queda mucho por ver, hay demasiadas cosas para disfrutar y más allá de cualquier campaña política, cada argentino se merece disfrutar de este espectáculo nacional, porque creo que estamos todos seguros que si hace 200 años atrás la decisión de desplazar a los españoles no se hubiese tomado, no habría razón para que nuestros ojos se mimetizaran de celeste y blanco.





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